Prioridad individual.
Sin protocolo grupal,
sin horario ajeno.

Tres formatos de trabajo individual, pensados para el momento exacto de cada persona: lo que pasa hoy, lo que hace falta y no lo que necesita el grupo.

Un curso grupal enseña un mismo camino para todas. Una sesión personalizada empieza por la persona: su ansiedad, su cuerpo, su semana. No hace falta esperar la clase del grupo para nombrar lo que está pasando — la sesión se arma alrededor de eso.

Ver los tres formatos ↓

En un curso grupal, todas meditan la misma técnica el mismo día.

Meditación guiada, para lo que estás atravesando hoy

Acá no: la sesión se adapta al momento de cada una — un pico de ansiedad, una racha de insomnio, una semana sin respiro. Un espacio individual para la reconexión propia, sin necesidad de explicar la situación desde cero cada vez ni esperar que el contenido "toque" en la clase que corresponde.

En grupo, la clase se arma para el nivel promedio de la sala.

Yoga uno a uno, diseñado para tu cuerpo

En una sesión personalizada, la práctica se diseña alrededor del cuerpo y los objetivos de cada persona: su ritmo, sus tensiones puntuales, lo que hace falta trabajar — no lo que necesita el resto. Sin comparación, sin ir más rápido o más lento de lo que el cuerpo propio pide.

Antes de indicarte una técnica, hace falta entender qué estás atravesando.

Una consulta para saber qué necesitás vos, no una técnica genérica

Esta consulta es exactamente eso: una sesión para identificar, junto con Jessica, qué herramientas son las más adecuadas para la situación de cada persona — en vez de aplicar la misma fórmula a todas.

Lo grupal enseña un método.
Lo individual lo ajusta a cada persona.

No hay una versión que quepa en el promedio del grupo. Elección de la sesión necesaria, como punto de partida.